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Relato swinger: “Mi esposa y el streapper en Bar Swinger”

El streaper vestido de bombero extendió su mano invitando a bailar a mi esposa. Ella dudo por un instante, me miró y saltó al frente aceptando la invitación. En la pista, él la tomo de las manos y bailándole de una manera muy erótica la arrinconó contra una pared y acercó su cadera contra la suya. En medio del ajetreo mi esposa lo separó con sus manos que tímida y perpleja escasamente se movía. El streapper fué más lejos, subiendo su muslo hasta la altura de la cadera de mi mujer y le arrimó su entrepierna contra la pelvis, al tiempo que le insinuaba levantarle el vestido. Mi esposa, más apenada lo apartó de nuevo y éste bien entendido, le invitó el camino hacia nuestras sillas mientras bailaba y buscaba otra pareja.

Los ojos de mi esposa expresaban sus nervios y una especie de celos y excitación me inundaron. Te gustó? Le dije…Si claro, no estaba preparada para eso, pero sí me gustó -afirmó…pero te lo arrimó bastante no? Se lo sentiste? Le manifesté – ella sin responder se tomó un trago de whisky moviendo su cabeza en busca del streaper que ahora hacía lo mismo con otra mujer del recinto.

Terminados los streapthese en el bar swinger, bailamos un rato en la pista de baile mientras todas las parejas buscaron los cuartos oscuros. El olor a sexo inundó el lugar y nosotros éramos víctimas de su efecto de tal manera que buscamos un lugar más íntimo.

Encontramos un cubículo con una cama y un sillón. Sentados sobre la cama nos empezamos a besar en medio de la tenue luz y música estridente. Enlazamos nuestras lenguas en un beso profundo, con mis dedos busqué entre la falda su vagina y comprobé lo húmeda y estrecha que estaba. Te calentó el bailarín no? Repuse. Inés afirmo con su cabeza mientras no dejaba de besarme.

Súbitamente entró al cuarto el streaper del baile anterior…se puede?-Nos habló con una sonrisa. Inés muy nerviosa se levantó arreglándose los botones del vestido que tenía desabrochado-si claro adelante-le dije. Soy Victor encantado,-se acercó a mi esposa con un beso en la mejilla y un fuerte apretón en mi mano. Son nuevos no? Es nuestra primera vez repuse. Los nuevos tienen derecho a un show privado. Asentimos mientras Victor con su traje de bombero se situó frente a mi esposa, mirándola lascivamente mientras contorneaba su cuerpo. Esperó el inicio de una nueva canción y arrancó su baile erótico, retirándose su chaqueta, su casco. Hacía movimientos insinuantes quedando semi desnudo con un calzoncillo apretado tipo bóxer. Se parqueó frente a Inés que permanecía sentada admirando su cuerpo y lanzaba tímidas sonrisas.

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Relato swinger: Solo iba por unos días, y…”

Desde hace mucho quiero cumplir la fantasía de ver a mi mujer con otro u otra. Lamentablemente, aunque hemos estado muy cerca de poder concretar este deseo, no lo hemos logrado debido a que ella es algo conservadora, pero sobre todo timida.
Se que tarde o temprano accederá, y será una experiencia única. De hecho en una ocasión, por alguna razón, ella tuvo que ir a gestionar algunos asuntos personales a una ciudad cercana a la nuestra, y como esto le llevaría algunos días le solicito asilo a una pareja de viejos y muy buenos amigos, a quien nombrare “M” y “N”, aceptaron con gusto.
Con “M”, mi amigo, he tenido una relación de entera confianza desde hace más de 15 años. Tal es esta confianza que constantemente nos reunimos a tomar una copa, a cenar, o sencillamente a platicar. Claro esta que en más de una ocasión nos hemos platicado abiertamente de sexo y de nuestras fantasías. “M” siempre se ha sentido atraído hacia mi esposa, “R”, y me lo ha dicho en forma abierta y sin tapujos. En cuanto tiene oportunidad la intenta seducir, pero “R” no le da cabida, salvo cuando el ambiente es propicio y las copas han hecho cierto efecto en ella.
Cuanto “R” llego a casa de “M” y “N” se instalo y se aboco a solucionar sus asuntos, para lo cual tuvo mucha suerte, pues logro despachar todo en un par de días. Ella ya tenía en su agenda que por o menos estaría fuera de casa por lo menos una semana, y al ver que le sobraba tiempo decidió dedicarse a ayudar a “N” con algunas de sus tareas, de esta forma aprovecharía el tiempo y agradecería a sus anfitriones sus hospitalidad.
“R” me llamaba cada noche para ver como estaba, si necesitaba algo y si las cosas estaban bien en casa. Una de esas noches me llamo, y debo admitir que su tono de voz no era el habitual, digamos que se escuchaba algo alegre, se notaba que estaban bebiendo, y el ambiente en la casa de “M” estaba muuuuy animado.
“R” se reia y bromeaba:
-Jajajaja, “M” me esta tratando de seducir, jajaja, no se queda tranquilo -me decía-
Al fondo de la llamada escucho las risas de “M” y la voz de “N” que decía:
-¡Ya “R”, quitate la ropa!, desentonas con nosotros, ¡ANIMATE!.
“R” seguía riendo y gritaba -“me quieren violar”
Debo confesar que me imaginaba la escena, y esto provocaba en mi una fuerte excitación. la imaginación es muy volátil.
-Se la violación es inminente disfrutala. -Le respondí-.

De repente “M” le arrebata el teléfono a “R” y me dice:
-Estamos organizando una orgía, y tu mujer es el centro de la fiesta.
-¡Adelante!, te la encargo mucho. No vayas a quedar mal. Convencela y hazla disfrutar, y por favor ¡TOMA FOTOS! QUIERO VER ESO.
Terminamos la llamada entre risas, y me quede tendido en mi cama imaginando lo que acontecía en esa reunión. No puedo evitar masturbarme a la salud de los tres protagonistas.

A lo largo de los días días hubo más llamadas, unas con “R” y unas más con “M”, a quien le pedía detalles de lo ocurrido.

-Tu mujer me la mamo riquísimo, tiene unas nalgas y unos pechos hermosos. Ya se acostumbro a caminar desnuda por la casa con “N”, la hemos pasado de maravilla.
-Supongo que tienes fotos, quiero ver eso.
-¡Claro!, “N” nos tomo algunas en la cama, y otras en el sofa.

No pude esperar a que “R” regresara a casa, y me platicara su experiencia, pero ella se mostro discreta, fue entonces cuando acudi a “M” por los detalles.
Pasadas un par de semanas, fui a casa de “M” y él me mostro las fotos. ¡NO LO PODIA CREER, “R” le daba tremenda mamada a su verga, la cual es de considerable tamaño, apenas y cabía en la pequeña boca de mi mujer.
Otra foto mostraba la posición de cucharita, una más a gatas donde “R” estaba arrodillada al filo de la cama con las nalgas bien paradas y “M” penetrandola a fondo.
-Cuéntame más, dame detalles.-le dije-
-Es muy tímida, me costo trabajo convencerla, pero una vez que lo logre todo fluyó, “N” fue de gran ayuda, supo com seducirla. La mejor parte fue cuando tu mujer se monto en mi, y “N” le comenzó a chupar el culo. Tu mujer gemia de placer.
-¿Que más?.- preguntaba yo con excitación
-Llego un momento en que “N” salió de la habitación, solo por un momento, y cuando regreso ya traía en la mano su dildo de dos puntas. Con un magistral uso de la lengua y los dedos dilato el culo de tu mujer, lo lubrico bien, y poco a poco le fue metiendo ese juguete hasta la mitad. La otra mitad la reservo para ella misma.
Imaginaba la escena. “R” montada en “M” con la tranca metida hasta el fondo de su vagina, y con un potente dildo abriéndole el culo mientras lo compartía con “N”. ¡QUE RICURA!
“M” continuo con los detalles:
-después de un largo rato en esta posición, “N” retiro el dildo de su culo y del de “R” y se aboco a besar a tu mujer mientras le sobaba esas tetas que tiene. Tu mujer se vino por lo menos tres veces a este ritmo. Si quieres oir algo increíble, me pidió que me viniera en su boca, y lo hice.
Quede fascinado, pero más aun excitado. Me urgía llegar a casa y hacerle el amor a “R” con esta información en la cabeza.
La historia seguirá…

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Relato swinger: “Nuestro primer trío”

Tengo un amigo de muchos años, a quien llamare M, y tenemos muchas cosas en común. A lo largo del tiempo hemos desarrollado un vinculo de confianza muy especial, y algo que nos distingue del resto de nuestros amigos y amigas es la forma de ver y vivir la vida. Ambos tenemos nuestras parejas, las cuales no voy a describir como lo hacen la moyoría de las personas que escriben sus relatos. Simplemente me limitare a decir que ellas son en verdad lindas. La pareja de M la nombrare N, y a mi pareja la denominare R.
El hecho es que siempre M y yo hemos platicado sobre nuestras fantasías sexuales, y de lo mucho que nos atrae a uno la pareja del otro.
En una ocación, hace cerca de siete años, yo me encontraba trabajando en una ciudad muy cercana a la nuestra, y coincidió que M y N tenían una cita de negocios en esa misma población. M me llamo y me dijo que estaban en la ciudad, y que al terminar nos podríamos reunir a cenar en su hotel, el cual estaba ubicado en el centro. Así lo hicimos.
Llegue puntualmente a la cita, y después de cenar N subió a su habitación mientras M y yo nos quedamos en la sobremesa en el restaurante. Cual sería mi sorpresa cuando M me dijo seriamente:
– He hablado con N, y ella quiere que le cumpla una fantasía.
– ¿que tipo de fantasía? – pregunte yo
– Ella quiere que tener sexo con dos hombres al mismo tiempo, y te ha escogido a ti.
Tengo que confesar que la situación, además de increíble, me parecía embarazosa y angustiante. Creo que M leyó eso mismo en mi rostro por lo cual se lanzo a decirme.
_¿No es eso lo que siempre hemos platicado?, He estado insistiendo a N cada ve que hacemos el amor, que hagamos un trío. Ella quiere que sea contigo pues te conoce y sabe que siempre serás discreto.
Accedí con la cabeza, estábamos dando un primer paso en algo que habíamos deseado por años.
Pagamos la cuenta, subimos a la habitación y entramos en ella.
N estaba en la ducha. m y yo seguimos platicando de cosas triviales y sin importancia, pero con un sentimiento de ansiedad, curiosidad y deseo, todo mezclado.
Cuando N salió del baño estaba cubierta por una bata de baño. Ella también se veía nerviosa, se sento entre M y yo y se integro en la charla.
Platicamos de política, deportes, arte, etc. Creo que nadie se podía concentrar en un solo tema. La expectativa nos ganaba. De repente M tomo la iniciativa y empezó a besar a N, mientras la besaba pasaba su mano por todo su cuerpo, lo cual provoco que N reaccionara de igual forma, y busco el pene de M para sobarlo sobre el pantalón. Mi excitación surgió ante tal escena, pero esta llego al limite cuando M despojo de su bata a N, y ella empezó a abrir el pantalón de su marido. M se quito la playera y en un abrir y cerrar de ojos ambos estaban completamente desnudos.
N se inclino, tomo el pene de M y lo introdujo en su boca. Debo aceptar que la verga de M es de una anchura y de un largo muuuuy respetables. Me atrevería a decir que N batallo un poco para abarcarlo entre sus labios y meterlo en la cavidad bucal, pero lo logro.
Mientras N hacía esta labor, M me hacía señas de que me quitara la ropa, (lo cual hice de inmediato), y que aprovechara la posición de N, que se encontraba de rodillas sobre la cama, para que le chupara su depilado monte de venus. ¡Que delicia! no me harte de chupar esos labios vaginales, su vulva y su clitoris, también explore su año, el cual estaba muy caliente y apretado.
N gemia, M también, y yo me daba gusto en ese pequeño espacio femenino.
M pidio a N que de montara sobre su verga. Ella la introdujo lentamente en su vagina al mismo tiempo que emitía pequeños pujidos que connotaban placer y dolor, o doloroso placer, según se quiera ver. En esta posición el Culo de N quedaba mucho más expuesto, y me permitia explorarlo más a fondo con mi lengua.
M estiro el brazo a la meza de noche, tomo un tubo de lubricante y me hizo la seña de que lo dispusiera en la pequeña abertura de N, así lo hice. Lo unte muy bien en la parte exterior del ano, y con cuidado introduje un dedo lleno de ese gel para ayudar a la dilatación. Cuando acorde ya había logrado introducir dos dedos, y ella se movia al ritmo que gemia.
M le pregunto:

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MI ESPOSA Y YO, NUESTRA PRIMERA VISITA A UN BAR SWINGER EN BOGOTA

El taxi nos dejó en la esquina a solicitud nuestra y caminamos hacia la mitad de la cuadra donde era el lugar. Era viernes y llegamos a eso de las 940 pm. Bastantes nervios sentimos al entrar al bar swinger ubicado en el norte de Bogotá. Era la primera vez que asistíamos a un sitio como éste. Aunque seguro de lo que hacía, yo revisé la página web antes, llamé telefónicamente y me aseguré que el sitio fuera de buen estrato, que asistieran solo parejas, que no hubiese desnudo desde el inicio y que no fuera un lugar de mala muerte.

En la puerta confrontamos miradas con una pareja un poco mayor que llegó detrás, el personal del bar nos requisó, tomaron mi nombre y nos invitaron a seguir.

¡Bueno ya estamos aquí!, pensé mientras ingresamos cogidos de la mano hechos un mar de nervios. Fuimos recibidos por una joven, bien arreglada y amable. Yo me adelanté diciendo que éramos novatos, era la primera vez que entrábamos y que nos explicara el lugar. Ella nos habló del funcionamiento del sitio, el consumo mínimo por pareja y la distribución de la casa. Siempre guardando una prudencia, distancia y amabilidad extraña para nosotros. Nos invitó a un salón bien iluminado donde predominaba el rojo y en frente una pista de baile. Nos ubicamos en un sofá de cuero sintético rojo de dos puestos. En el salón varias parejas ya acomodadas hablaban en voz baja y consumían algún tipo de licor o bebida energizante. La llegada nuestra alerto algunas miradas tímidas y nosotros simplemente las correspondimos como una especie de azar.

Con el pasar de los minutos y algunos tragos, el sitio se empezó a llenar más y mi esposa me invitó a la pista de baile. Primero me negué y finalmente acepté en breve, ya que no se justificaba haber pagado el ingreso para quedarse sentados mirando que pasaba a nuestro alrededor. Salsas y vallenatos, predominaban sobre uno que otro regueton. Sobre las 11 de la noche, se nos acercó la mesera y nos mostró el segundo piso que ya se encontraba habilitado. Con dudas quizás decidimos subir y conocimos los casilleros de hombre y mujer, un turco, un sauna, una especie de sala con mesas plásticas y un gran cuarto oscuro, con una cama mayúscula en el centro. Ésta habitación se caracterizaba por ser oscura, fría por el aire acondicionado, de luz muy tenue. Éste gran cuarto, tenía escaleras que finalizaban nuevamente en las mesas del primer piso donde nos encontrábamos primero.

Con el pasar del tiempo quise analizar a las parejas, algunas serias otras más sueltas y risueñas, de 30 a 55 años de edad quizás, muy seguramente de estratos medios y altos…me llamaron la atención algunas mujeres que estaban con vestidos bastante ceñidos, cortos e insinuantes, tacos largos y escote. Al pasar a la pista de baile, pude determinar cómo varias mujeres cruzaban las piernas o hacían poses sensuales e insinuantes a propósito quizás, pero… ¿no estábamos en un bar swinger? Pensé.

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Relato swinger: “el mesero con chocolates”

Somos un matrimonio de guadalajara que ha tenido algunos problemas pero aqui seguimos juntos. Tenemos 30 años casados; yo tengo 50 años y mi esposa 48, cada año nos gusta ir a puerto Vallarta a festejar nuestro aniversario, yo no quería contar esto pero despues que supe lo de mi esposa con el arqui y con el director de la secundaria esto no es nada, siempre nos quedamos 3 dias y los 3 dias cogemos a todas horas, cada año nos preparan una cena especial en el hotel en el restaurante italiano y esa noche desde que llegamos me fije en un mesero que se comía con la mirada a mi esposa. Mi esposa traia un vestido tipo chanel cortisimo que nada mas usaba en esos lugares, no dejaba de mirarla y muy amable con ella cuando, ya habíamos terminado dimos las gracias y nos disponíamos a salir, salió primero mi esposa y el mesero hasta le abrió la puerta, yo le pregunte al mesero que si tenia algún chocolate de postre, el me dijo -no señor, consigue dos y me los llevas al cuarto.
Al rato mi esposa y yo llegamos al cuarto y ella se iba a empezar a desvestir y le dije -espera te tengo un regalo especial y que es me dijo, no se de que tamaño pero te va a gustar; dime no seas malo, me dijo con una voz bien cachonda, en eso tocan a la puerta -aqui están sus chocolates señor, me dijo el mesero. Ahora si quitate el vestido y abre la puerta -a poco ese es mi regalo dijo mi esposa, pues ganatelo le dije y se quito el vestido y quedo en pura tanga y tacones, el mesero se sorprendió tanto al verla, no se imaginaba lo que le esperaba. Pasa le dije, cerró la puerta y mi esposa inmediatamente empezó a bailar muy suavemente -te gusta? le dije al mesero. Claro que me gusta dijo el, cogetela le dije y yo te echo porras; el empezó a chuparle los pechos como un bebe recien nacido y a agarrarle aquel tremendo culo que tiene mi esposa. Ella empezó a quitarle la camisa y empezó a besarle el pecho y se fue bajando hasta llegar al cierre del pantalon que ya se le veía un buen bulto, cuando le bajo el pantalon salió aquella cosa gruesisima y negra. Le dije -ay puta suertuda. Empezó a chuparlo con unas ganas de quererselo acabar, les dije vengan a la cama para verlos de mas cerca, yo tambien estaba sin ropa pero yo no participaría, era solo de ella, el quedo con su cabeza casi fuera de la cama como para que mi esposa le arrimara las trompas y mamarsela y asi fue; ella se retorcía en su boca al mismo tiempo que le mamaba la verga, yo ya casi terminaba nada mas de verlos como estaban gozando.
Despues se voltearon y ella quedo debajo de su verga, ella le chupo los testículos, ella se paro, lo agarro del pescuezo y lo acostó, despues se monto en esa riquisima verga y se la metió todita, mi esposa echó un grito de placer como nunca lo habia hecho, empezó a moverse de muchas formas, tuvo su primer orgasmo, le dejo el estomago lleno de jugo vaginal, quieres atravesarme el culo le dijo ella y se puso en cuatro, primero le dio por la vagina un buen rato, cada embestida eran gritos de placer, cuando le atraveso el culo tuvo su segundo orgasmo, dejo mojadisima la almohada que se pone debajo del vientre, quieres terminar dentro de mi le dijo mi esposa -dejame gozar otro rato mas le dijo el mesero y la volteo con las piernas sobre sus hombros y empezó a clavarle aquella verga que en ese rato ya estaba mas grande. Quiero tener otro orgasmo dijo mi esposa y se le volvió a montar aprovechando que estaba mas grande ella se movia de maravilla, en eso el empezó a gritar por que se estaba viniendo, mi esposa apretó mas sus nalgas y los dos terminaron juntos. El le saco la verga toda llena de leche, le dije a mi esposa limpiasela con la lengua mamacita y se la dejo tal y como llego, contento le dije. El dijo gracias señor, nunca había disfrutado tanto, le dije mañana te traes un compañero y se fue. En cuanto se fue yo le meti la verga a mi esposa y termine dentro de ella y le dije a dormir que mañana te van a tocar dos. Que emoción no voy a dormir dijo ella, pinche puta, pensé.

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