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MI ESPOSA Y YO, NUESTRA PRIMERA VISITA A UN BAR SWINGER EN BOGOTA

El taxi nos dejó en la esquina a solicitud nuestra y caminamos hacia la mitad de la cuadra donde era el lugar. Era viernes y llegamos a eso de las 940 pm. Bastantes nervios sentimos al entrar al bar swinger ubicado en el norte de Bogotá. Era la primera vez que asistíamos a un sitio como éste. Aunque seguro de lo que hacía, yo revisé la página web antes, llamé telefónicamente y me aseguré que el sitio fuera de buen estrato, que asistieran solo parejas, que no hubiese desnudo desde el inicio y que no fuera un lugar de mala muerte.

En la puerta confrontamos miradas con una pareja un poco mayor que llegó detrás, el personal del bar nos requisó, tomaron mi nombre y nos invitaron a seguir.

¡Bueno ya estamos aquí!, pensé mientras ingresamos cogidos de la mano hechos un mar de nervios. Fuimos recibidos por una joven, bien arreglada y amable. Yo me adelanté diciendo que éramos novatos, era la primera vez que entrábamos y que nos explicara el lugar. Ella nos habló del funcionamiento del sitio, el consumo mínimo por pareja y la distribución de la casa. Siempre guardando una prudencia, distancia y amabilidad extraña para nosotros. Nos invitó a un salón bien iluminado donde predominaba el rojo y en frente una pista de baile. Nos ubicamos en un sofá de cuero sintético rojo de dos puestos. En el salón varias parejas ya acomodadas hablaban en voz baja y consumían algún tipo de licor o bebida energizante. La llegada nuestra alerto algunas miradas tímidas y nosotros simplemente las correspondimos como una especie de azar.

Con el pasar de los minutos y algunos tragos, el sitio se empezó a llenar más y mi esposa me invitó a la pista de baile. Primero me negué y finalmente acepté en breve, ya que no se justificaba haber pagado el ingreso para quedarse sentados mirando que pasaba a nuestro alrededor. Salsas y vallenatos, predominaban sobre uno que otro regueton. Sobre las 11 de la noche, se nos acercó la mesera y nos mostró el segundo piso que ya se encontraba habilitado. Con dudas quizás decidimos subir y conocimos los casilleros de hombre y mujer, un turco, un sauna, una especie de sala con mesas plásticas y un gran cuarto oscuro, con una cama mayúscula en el centro. Ésta habitación se caracterizaba por ser oscura, fría por el aire acondicionado, de luz muy tenue. Éste gran cuarto, tenía escaleras que finalizaban nuevamente en las mesas del primer piso donde nos encontrábamos primero.

Con el pasar del tiempo quise analizar a las parejas, algunas serias otras más sueltas y risueñas, de 30 a 55 años de edad quizás, muy seguramente de estratos medios y altos…me llamaron la atención algunas mujeres que estaban con vestidos bastante ceñidos, cortos e insinuantes, tacos largos y escote. Al pasar a la pista de baile, pude determinar cómo varias mujeres cruzaban las piernas o hacían poses sensuales e insinuantes a propósito quizás, pero… ¿no estábamos en un bar swinger? Pensé.

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Relato swinger: “el mesero con chocolates”

Somos un matrimonio de guadalajara que ha tenido algunos problemas pero aqui seguimos juntos. Tenemos 30 años casados; yo tengo 50 años y mi esposa 48, cada año nos gusta ir a puerto Vallarta a festejar nuestro aniversario, yo no quería contar esto pero despues que supe lo de mi esposa con el arqui y con el director de la secundaria esto no es nada, siempre nos quedamos 3 dias y los 3 dias cogemos a todas horas, cada año nos preparan una cena especial en el hotel en el restaurante italiano y esa noche desde que llegamos me fije en un mesero que se comía con la mirada a mi esposa. Mi esposa traia un vestido tipo chanel cortisimo que nada mas usaba en esos lugares, no dejaba de mirarla y muy amable con ella cuando, ya habíamos terminado dimos las gracias y nos disponíamos a salir, salió primero mi esposa y el mesero hasta le abrió la puerta, yo le pregunte al mesero que si tenia algún chocolate de postre, el me dijo -no señor, consigue dos y me los llevas al cuarto.
Al rato mi esposa y yo llegamos al cuarto y ella se iba a empezar a desvestir y le dije -espera te tengo un regalo especial y que es me dijo, no se de que tamaño pero te va a gustar; dime no seas malo, me dijo con una voz bien cachonda, en eso tocan a la puerta -aqui están sus chocolates señor, me dijo el mesero. Ahora si quitate el vestido y abre la puerta -a poco ese es mi regalo dijo mi esposa, pues ganatelo le dije y se quito el vestido y quedo en pura tanga y tacones, el mesero se sorprendió tanto al verla, no se imaginaba lo que le esperaba. Pasa le dije, cerró la puerta y mi esposa inmediatamente empezó a bailar muy suavemente -te gusta? le dije al mesero. Claro que me gusta dijo el, cogetela le dije y yo te echo porras; el empezó a chuparle los pechos como un bebe recien nacido y a agarrarle aquel tremendo culo que tiene mi esposa. Ella empezó a quitarle la camisa y empezó a besarle el pecho y se fue bajando hasta llegar al cierre del pantalon que ya se le veía un buen bulto, cuando le bajo el pantalon salió aquella cosa gruesisima y negra. Le dije -ay puta suertuda. Empezó a chuparlo con unas ganas de quererselo acabar, les dije vengan a la cama para verlos de mas cerca, yo tambien estaba sin ropa pero yo no participaría, era solo de ella, el quedo con su cabeza casi fuera de la cama como para que mi esposa le arrimara las trompas y mamarsela y asi fue; ella se retorcía en su boca al mismo tiempo que le mamaba la verga, yo ya casi terminaba nada mas de verlos como estaban gozando.
Despues se voltearon y ella quedo debajo de su verga, ella le chupo los testículos, ella se paro, lo agarro del pescuezo y lo acostó, despues se monto en esa riquisima verga y se la metió todita, mi esposa echó un grito de placer como nunca lo habia hecho, empezó a moverse de muchas formas, tuvo su primer orgasmo, le dejo el estomago lleno de jugo vaginal, quieres atravesarme el culo le dijo ella y se puso en cuatro, primero le dio por la vagina un buen rato, cada embestida eran gritos de placer, cuando le atraveso el culo tuvo su segundo orgasmo, dejo mojadisima la almohada que se pone debajo del vientre, quieres terminar dentro de mi le dijo mi esposa -dejame gozar otro rato mas le dijo el mesero y la volteo con las piernas sobre sus hombros y empezó a clavarle aquella verga que en ese rato ya estaba mas grande. Quiero tener otro orgasmo dijo mi esposa y se le volvió a montar aprovechando que estaba mas grande ella se movia de maravilla, en eso el empezó a gritar por que se estaba viniendo, mi esposa apretó mas sus nalgas y los dos terminaron juntos. El le saco la verga toda llena de leche, le dije a mi esposa limpiasela con la lengua mamacita y se la dejo tal y como llego, contento le dije. El dijo gracias señor, nunca había disfrutado tanto, le dije mañana te traes un compañero y se fue. En cuanto se fue yo le meti la verga a mi esposa y termine dentro de ella y le dije a dormir que mañana te van a tocar dos. Que emoción no voy a dormir dijo ella, pinche puta, pensé.

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Relato swinger: “Descarada segunda parte ahora con el dire”

Decidí titularlo asi por que es como una segunda parte del descaro total de mi esposa por que ya cuando me di cuenta que mi esposa andaba de puta es por que ya tenia en su cuenta cuando menos tres amantes que le estaban dando hasta por el culo, ella me había contado del arquitecto pero la verdad el era el mas pendejo de todos para cogersela. Nosotros nos dedicamos a trabajar en escuelas fabricando uniforme escolar y a mi ya me habían dicho que el director de la secundaria tambien se la estaba cogiendo pos yo dije pos uno mas que, pero fue el colmo cuando cambiaron de escuela a este director y nos pidió que le surtieramos uniforme.
A el lo cambiaron a puerto vallarta pues hasta allá fuimos, el primer dia nos entrevistamos con el para afinar detalles sobre el modelo que se iba a fabricar ya despues le comentamos que buscaríamos hotel y el con mucha amabilidad nos dijo que hotel ni que hotel, quedense en mi casa. El vivía solo por que su familia era tambien de guadalajara ella para pronto aceptó y yo le dije esta bien, nos fuimos a cenar juntos y yo los veia muy cariñosos y me molesté cuando llegamos a su casa, el nos mostró la habitación en que deberíamos dormir, obvio pegada a la de el, nos bañamos todos y nos pusimos comodos, ella se puso un short cortisimo y una blucita cortita y sin brasier; yo un short y mi playera; el dire nada mas traia una bata de casa, nos tomamos un cafe y platicamos un rato, yo les dije que me retiraba a dormir por que me sentia algo cansado de manejar, ella me dijo -esta bien, yo en un rato mas te sigo. Para que me hacia pendejo si era lo que ellos querían; deje la puerta entre abierta para oir su platica, no me di cuenta pero me quede dormido, no se cuanto tiempo cuando desperté ella todavía no llegaba, pensé, ya han de estar cogiendo, fui despasito hasta la sala, ella ya le estaba mamando la verga y el le preguntó que si yo sabia de esto pero ella le dijo -no te preocupes por eso, ni se imagina, ademas le puse una pastilla para dormir en el cafe. Pinche puta pensé, ella siguió mamando la verga del dire que por cierto era un poco mas chica que la del arqui pero mas gorda, ya se me cocían las habas por volver a sentir tu verga de nuevo y la voy aprovechar estos tres dias. Fue cuando el dire se quito la bata que ya no tría calzón, se levanto del mueble en que estaba sentado y empezó a besar a mi esposa con aquella delicadeza, el es mas grande que yo como con quince años, la acostó en la cama y empezó a besar sus pezones que se le pusieron erectos, se fue bajando hasta chuparle toda la vagina, ella se retorcía de placer diciendo -me encanta, me encanta, mientras ella le agarraba su calva cabeza; despues fue subiendo hasta besar sus labios, el se preparo para penetrarla, primero ella volvió a chuparle la verga y se abrió de piernas cuando le dio la primera metida echó un grito que se escucho en todo el barrio, ella lo abrazó con brazos y piernas y decia -cuanto tiempo espere para sentir esto.
Asi como estaban dieron la vuelta y ella quedo encima de el, ella se movía con un ritmo tan sabroso, el le dijo para, para que yo tambien quiero gozarte un buen rato, ella para y yo tambien sentia que terminaba por que yo tambien me estaba masturbando, ella siguió moviendose mas pausadamente, yo me admiraba con la delicadeza que el trataba a mi esposa; despues la puso de a perrito y el dire ya no pudo mas pero ella le dijo -espera quiero terminar primero, esta bien le dijo el y se le volvió a montar esta vez si se movió con mas ritmo y no pudieron mas, echaron un grito los dos, empezó a brotar leche de la vagina de mi mujer junto con sus jugos hasta quedar empapada la sabana; en ese momento pensé con que razón dejo al arqui y me fui a dormir.
Ya en la mañana al despertar ella estaba conmigo y le pregunte que a que hora se durmió que ni la senti y ella me dijo muy gustosa -tu no pero yo si la senti y sonrió, yo me fui al baño a pensar que tres dias seria lo mismo y yo cuando.

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Relato swinger: “Noche Swinger Con Los Compadres De Turmero”

Me Gusta Masturbarme Viendo y Leyendo WWW: SOYSWINGER.COM

Buenas noches mi queridos amigos y amigas de este sitio tan bueno latino del mundo swinger, yo soy Diana la dueña de este correo Outlook kkamilo_moroz80@outlook.com a mi me gusta masturbarme con mi esposo kkamilo cuando vemos las fotos, videos y relatos de este lindo sitio Web, lo que mas me gusta es los tríos mujer-mujer-hombre y los intercambios de pareja ó sea Foursome 2 mujeres 2 hombres, me excita mucho ese tipo de fotos, videos y relatos pero nuestra comunidad le gusta mas el relato 2 hombres con una mujer o sexo de su esposa con otro macho, de verdad eso no me excita. Las experiencias que hemos tenido mi esposo y yo son de hacer sexo en una carpa con otra nena, de coger con los vecinos, de coger con una prima, de coger con una pareja que conocimos en una discoteca, de coger con una amiga mía de la universidad y en semana santa cogimos con la mujer de mi compadre y mi compadre, fue riquísimo de lo mas lindo, fue una experiencia que salió solita en la piscina de la casa del compadre en Turmero Aragua; de verdad estábamos disfrutando de una noche sin niños y de tragos la comadre y yo con unos trajes de baños hilos muy sensuales.
Mi comadre traje de baño azul claro y yo rosadito que las Tetas se nos veían muy ricas a las dos y los muchachos como siempre en Shores de surfista, empezamos a jugar con unas cartas españolas el que sacara la carta menor le hacíamos una penitencia, en eso mi comadre perdió y le digo a que no te le acercas a mi kkamilo y le pones las nalgas en su cara meneándote un poquito; el compadre se sonrío y le dijo -dale pues ya perdiste. Ella aceptó y cumplió su penitencia, se le movió un poquito a mi kkamilo, en eso notamos que al compadre se le paro su Guevo y a mi kkamilo se le pusieron los ojitos de morbos, llegó otra ronda y perdió mi kkamilo y la comadre le dijo que se quitara el short y mi kkamilo se que en pelotas mostrando su Guevo, después en la otra ronda perdí yo y mi compadre me pidió que le estrujara mi senos, así fue, en eso no se aguantó y me empezó a chupar las Tetas con toda su lujuria y la comadre no se aguantó y le empezó a chupar el Guevo a mi kkamilo, empezó la acción mi comadre y yo nos turnábamos para darle sexo oral a nuestro macho y ellos se le sentía su morbo en eso mi comadre se la estaba chupando a su macho y le pidió a mi kkamilo que se la chupara su rica cuquita y a mi que le diera una buena mamada de Tetas; que rico gemidos se escuchaban a mi comadre y mi compadre me masturba dejando mi hilo rosadito a un lado, cada vez que me tocaba mi húmeda cuquita mi kkamilo le daba la mas brutal mamada de cuca a mi comadre, ella gemía de placer y su cuca húmeda cada vez que mi macho le metía la lengua y dedos por un lado de su hilo azul, claro en eso cambiamos, me tocaba a mi chapársela a mi kkamilo mientras los compadres disfrutaban de mi cuquita y senos.

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Relato swinger: “No te va hacer nada, bueno sí, ¡Te va a coger!”

No podía creer que esa enorme verga la tuviera totalmente dentro de mi gruta hasta el fondo mismo de mi ser, sintiendo como palpitaba a cada instante, amenazando con descargar su preciada carga de leche en cualquier momento, imaginaba fuera bastante, la suficiente para desbordarme el coño y dejarme completamente satisfecha y saturada de verga.

Somos una pareja swinger, que se inicia en este estilo de vida, pues gracias a este hemos conocido a personas muy agradables, me llamo Irma, tengo 39 años, tenemos poca experiencia pero vamos por más. Lo que les cuento sucedió hace algún tiempo cuando teníamos poco de habernos iniciado, fue un sábado por la noche, en el cual habíamos quedado de visitar a unos amigos en su casa, ellos también son swingers y en ocasiones nos reuníamos a tomar la copa ó para salir a bailar para que al final terminábamos cogiendo, intercambiando parejas; Mi esposo con Cintia y yo con Carlo que es esposo de Cintia; a mi marido le gusta coger con ella, ya que tiene un par de tetas enormes y le encantan, en cambio a mi me gusta la manera de mamar de Carlo, lo hace muy rico, es un experto con la lengua, la mueve con maestría, por todo lo largo y ancho de mi panocha sin olvidarse del ojo de mi culo, arrancándome alaridos de placer y ni que decir de su verga, no muy larga, pero de un grueso muy rico, la cual me llena y hace que tenga unos orgasmos muy intensos, pues soy multiorgásmica y una vez que empiezo no paro hasta darle toda mi leche sobre su pene.

Pues bien, cuando llegamos a su domicilio, nos dimos cuenta que estaba un coche estacionado afuera de su casa y pensamos que les habían llegado visitas, así que de inmediato le dije a Lalo que nos retiráramos, pues tal vez no pudiéramos echarnos ese palo que teníamos planeado para esa noche y yo me sentía cachonda, con ganas de coger, de sentir una doble penetración, la cual no se había podido realizar ya fuera por una cosa ó por otra; Lalo dijo que no, que no les podíamos hacer esa grosería, además ya estábamos ahí, en ultimo de los casos nos tomaríamos un café y en cuanto pudiéramos, con cualquier pretexto nos despediríamos y pasaríamos la noche solos.

Estuvimos tocando la puerta un momento y nadie nos abría, le comente a Lalo que tal vez, los estábamos interrumpiendo; nos disponíamos a retirarnos cuando se abrió la puerta y apareció Carlo, nos invito a pasar y lo notamos nervioso, nos dijo que estaban con unos amigos, pero que ya se iban, que se estaban despidiendo; pasamos a la sala, donde Cintia estaba con ellos, una pareja muy agradable, se notaban nerviosos, como si de verdad los hubiéramos cachado en pleno palo ya que cruzaban la mirada entre ellos.

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